El foam roller es lo que compras cuando llevas unos meses entrenando en serio y empiezas a entender que la recuperación forma parte del entrenamiento. Rodar cuádriceps, isquiotibiales, glúteo, gemelo y dorsal antes de entrenar mejora el rango de movimiento inmediato, y hacerlo después ayuda con la sensación de rigidez del día siguiente.
La medida importa más de lo que parece. Los rodillos de 30 o 45 cm valen para rodar una pierna, pero los 90 cm permiten tumbarse encima a lo largo, con la columna apoyada sobre el eje del cilindro y los brazos abiertos. Esa posición abre el pectoral y moviliza la columna dorsal, y es probablemente el uso más valioso de todos para quien pasa el día sentado delante de un ordenador. También hace de apoyo estable para trabajo de core y de movilidad de hombro.
La espuma es de polietileno moldeado de alta densidad, no de las que se deforman a las tres semanas: la ficha del fabricante insiste en que mantiene la forma con uso moderado o intenso, y con 93.708 valoraciones y un 4,5 de media hay suficiente evidencia acumulada para creérselo.
Dos avisos honestos. El primero: es duro, y ese es el aspecto más discutido en las opiniones (27 menciones de dureza). Si nunca has usado uno, los primeros días duele; se empieza con poco peso encima y se progresa. El segundo: 90 cm ocupan. No se guarda en un cajón, se apoya en una esquina o debajo de la cama.