Un juego de mancuernas ajustables es la compra que más cambia un gimnasio en casa, y la razón es simple: la progresión de carga. Con unas mancuernas fijas de 5 kg llegas a un techo en un mes. Con discos intercambiables subes de medio kilo en medio kilo durante años, que es exactamente lo que hace que una rutina siga funcionando.
Lo interesante de este modelo es la barra de extensión: une las dos mancuernas y te deja una barra corta. Eso abre press de banca con barra, remo con barra y sentadilla frontal, que con mancuernas sueltas no se hacen igual. Tres ejercicios más por una pieza de metal.
Veinte kilos repartidos entre dos barras suenan a poco si llevas años entrenando, pero para empezar y para la mayoría de ejercicios de brazo y hombro son de sobra. Para piernas se queda corto pronto: ahí lo que manda es que puedas comprar discos sueltos más adelante.
Lo que hay que mirar: el cierre es de rosca en estrella, que se aprieta a mano y va bien, pero hay que apretarlo de verdad — un disco suelto a mitad de serie es la pega clásica de este formato. Y cambiar de peso entre series lleva su medio minuto, cosa que las mancuernas de cambio rápido evitan por bastante más dinero.