Seis euros. Eso es lo que cuesta el accesorio de cardio con mejor relación entre precio, espacio ocupado y calorías quemadas que vas a encontrar. Saltar a la comba sube las pulsaciones en menos de un minuto, mejora la coordinación y la elasticidad del tobillo, y cabe en el bolsillo de una mochila.
El detalle técnico que separa una comba usable de una comba que acaba en un cajón son los rodamientos de bolas en los mangos. Sin ellos el cable se retuerce y se engancha cada pocos saltos; con ellos gira limpio y puedes mantener el ritmo. Esta los lleva. El agarre es de espuma NBR, que sujeta mejor que el plástico cuando sudas.
Los 3 metros de cable son para ajustar: se recorta al largo que te corresponda (de pie sobre el centro del cable, los mangos deben llegarte a la altura de las axilas). Es un paso que mucha gente se salta y luego dice que la comba no va bien.
Dónde está el límite: es una comba de PVC ligero, no un cable de acero para double unders a alta velocidad. Los aspectos peor valorados en las opiniones son precisamente la flexibilidad del cable y la calidad del material. Para cardio en casa, calentamiento y circuitos, cumple de sobra. Si compites en crossfit, esta no es tu comba.
Un consejo que no viene en la caja: salta sobre las esterillas, no sobre el parqué. El impacto repetido en un suelo duro pasa factura al tendón de Aquiles y a las rodillas, y en un piso se oye en toda la escalera.