Hay accesorios que amplian lo que puedes entrenar y otros que solo ocupan sitio. Estas tobilleras están en el primer grupo: con un par de 15 euros y una polea baja desbloqueas patada de glúteo, abducción y aducción de cadera, elevaciones de pierna y curl femoral de pie. Son cuatro o cinco ejercicios que, sin ellas, o no puedes hacer o haces con una técnica peor.
El detalle que las separa de las tobilleras genéricas de diez euros son las dos anillas D de metal. En las baratas, el mosquetón tira directamente del velcro: el velcro cede, la tobillera se abre a mitad de serie y acabas con el cable golpeando el tobillo. Aquí la carga la soportan las anillas cosidas a la estructura, y el velcro solo cierra. Es una diferencia de diseño, no de marketing, y es la razón por la que aguantan cargas altas.
El interior va acolchado con un forro suave, algo que se agradece cuando entrenas en pantalón corto y haces series largas de glúteo — que es, siendo honestos, para lo que las compra la mayoría de la gente. Con 210 gramos el par, caben en cualquier mochila.
Lo que no son: no son tobilleras lastradas. No pesan por si solas; necesitan una polea, una banda elástica o una máquina para tener sentido. Si entrenas en casa sin polea ni gomas, este no es tu producto.