Las flexiones tienen dos pegas y estas barras resuelven las dos. La primera es la muñeca: apoyado en el suelo, el puño queda doblado hacia atrás casi 90 grados, y eso a mucha gente le molesta antes de que se le canse el pecho. Con las barras la mano queda en posición neutra, como cuando agarras una mancuerna, y el problema desaparece.
La segunda es el recorrido. En el suelo el pecho se queda a la altura de las manos. Con las barras bajas por debajo, que es donde el pectoral trabaja de verdad en estiramiento. Para alguien que entrena en casa sin material es, literalmente, la forma más barata de hacer el ejercicio más duro sin añadir ni un kilo.
Y hay un tercer uso que no viene en la caja: la separación es libre. Juntas bajo el pecho cargan tríceps; abiertas y giradas hacia fuera, pecho. Dos ejercicios distintos con el mismo accesorio.
Lo que hay que saber: son de plástico con base antideslizante y aguantan 100 kg de usuario, que es suficiente para la mayoría pero no es una barra de acero. En suelo liso agarran bien; sobre una alfombra de pelo largo bailan. Y no sustituyen a nada: son un accesorio para un ejercicio, no un sistema de entrenamiento.